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Resistencia pasiva

Enviado por en 24 junio, 2013 – 6:28 PMSin comentarios

 

Osakidetza lo ha manifestado con meridiana claridad: ¿Por qué vamos a negociar,  si la plantilla está asumiéndolo todo sin rechistar; tanto los recortes de días libres, como el aumento de jornada y hasta las formas de recuperación del déficit horario? Esta es la opinión unánime, tanto de los Servicios Centrales de Vitoria, como de las gerencias periféricas de Hospitales, Atención Primaria y Salud Mental. Y no les falta razón, porque los hechos confirman, por ahora, su tesis.

De salario y retribuciones, no se puede ni hablar, porque se da por supuesto que los que “disfrutamos” de empleo fijo no tenemos derecho a quejarnos. Nos han bajado el sueldo a todos los empleados públicos, es verdad,  pero a los sanitarios con especial fuerza, y más aún a los facultativos. Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística muestran que el sanitario es el sector económico que ha sufrido la mayor devaluación salarial. El informe publicado por la revista Redacción Médica, abunda en el mismo sentido.

Acompañando al varapalo económico, nos obsequian con el aumento de la jornada anual y con la supresión de una buena parte de nuestras libranzas. Una vez más, la medida afecta a todos los empleados públicos, pero, de nuevo, los sanitarios somos azotados con un látigo especial.

En efecto, Osakidetza es la única administración pública vasca, que no ha querido neutralizar el incremento horario; todas las demás (Diputaciones, Ayuntamientos, Universidades, Administración General,….) lo han hecho, bien mediante sucedáneos para los días eliminados, o, como mínimo, mediante fórmulas “light” de recuperación horaria.

Osakidetza se ríe de todos nosotros. A las gerencias les está bastando hacer la vista gorda en cuatro detalles menores, para conseguir que traguemos la píldora entera. ¡Con qué pequeña zanahoria nos conformamos!

Si no nos movemos, ellos van a seguir. El año que viene será igual o peor. Detectamos una desmoralización importante. Campea la sensación de que no se puede hacer nada, pero no es verdad. Podríamos hasta ir a la huelga ¿por qué no?, ¿porque tendremos descuentos en la nomina? Naturalmente que sí; pero, pongamos aritmética por el medio ¿cuánto dinero suponen, simplemente y sin contar nada más, los días de permiso que nos han quitado?

Cuando uno está molido a palos, cuesta levantarse, es verdad, y hay que hacerlo poco a poco. ¿Por qué no empezar negándoles cualquier colaboración? ¿Por qué no empezar limitándonos estrictamente a nuestro trabajo y nada más? ¿Por qué no empezar por uno mismo, con humildad, sin mirar lo que hacen al lado, poniendo nuestro grano de arena a la resistencia, y transmitiendo esta consigna en nuestros servicios, en nuestros centros de salud?

Y es que -no lo dudéis- Osakidetza necesita de nuestra colaboración mucho más de lo que podáis imaginar.

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