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Osakidetza: ¿El ejército de Pancho Villa?

Enviado por en 5 julio, 2016 – 2:36 PMSin comentarios

pancho_villa Esta Osakidetza se parece cada vez más al ejército de Pancho Villa: muchos oficiales, pocos soldados y cada cual hace lo que quiere

¿Hay alguien decidiendo y coordinando en el conjunto de Osakidetza? ¿Existe mando efectivo en la cabeza de nuestro servicio de salud?

Hace varios años que nos venimos haciendo estas preguntas y los síntomas apuntan, y con intensidad creciente, hacia una respuesta negativa. La descentralización, mejor dicho la atomización de los niveles decisorios, está mostrando su peor cara; los ejemplos se agolpan.

En primer lugar los cargos directivos de todo tipo y pelaje, que vienen proliferando sin control y dibujan un panorama selvático donde las competencias se entrecruzan y, en no pocas ocasiones, se enfrentan.

A los cargos ya conocidos (Gerencia, Dirección Médica, Dirección de Personal…) y a los cargos asistenciales tradicionales (Jefaturas de Sección y Servicio) se han añadido más de un centenar de jefaturas de Unidades de AP y de Salud Mental, así como jerarquías para las recientes Unidades de Gestión Clínica a las que auguramos una diseminación miliar en breve tiempo. Y para cerrar el círculo, un maremágnum de “coordinadores” de todo tipo sin más soporte legal que el dedo de cada gerencia.

Ha crecido la oscuridad en la gestión y, paralelamente, el nivel de  transgresión en las reglas de funcionamiento. Especialmente evidente en lo que respecta a las posibilidades de movilidad voluntaria del personal fijo (Movilidad Interna, Comisiones de Servicio…) y a la Contratación Temporal.

Se ocultan plazas o se retrasa su salida a los concursos de movilidad, asignándose destinos “a dedo” que pasan por encima de los inscritos en las listas correspondientes; se hacen nombramientos eventuales para plazas estructurales sin que los derechos del contratado a su retribución legal importen un ápice… Parece evidente que la dispersión del poder ha aumentado la tentación a recurrir a conductas viciadas. Esto también es corrupción.

Mención aparte merece el caos existente en la aplicación del Acuerdo de Condiciones de Trabajo. Algunas gerencias interpretan a su gusto el convenio. Estamos encontrando ejemplos de todo, algunos chuscos y ridículos, los más traducen la prepotencia con la que algunos mandos actúan. Conocemos licencias por enfermedad grave de parientes, con distinto número de días concedidos, en casos exactamente iguales; en algunas labores hospitalarias “extras” pero obligatorias hay muy diferentes pagos para un mismo trabajo; en el número mínimo de módulos sustitutivos por exención de guardias hay comportamientos variopintos según cada hospital; el complemento de turnicidad se paga o se deniega obedeciendo a criterios particulares de cada gerencia… Sólo son algunos ejemplos.

Hemos transmitido múltiples protestas a las instancias centrales de Osakidetza. No han servido de nada. No quieren o no pueden poner remedio. No nos queda más que el triste recurso de judicializar las relaciones laborales.

 

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