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Testamento vital y Médicos de familia: Carta abierta al consejero de Sanidad

Enviado por en 4 junio, 2018 – 6:52 AMSin comentarios

Osakidetza, dispone de varios cientos de consultorios y centros de salud de diferentes dimensiones, distribuidos por todo el territorio vasco. Por ellos, más pronto que tarde, termina pasando buena parte de la población vasca en general y la práctica totalidad de nuestros mayores. En definitiva, el servicio de atención primaria constituye una amplísima red de “oficinas”, que, además, está servida por más de 1500 profesionales médicos, accesibles, con buena preparación técnica y humana, apreciados por la población, y en quienes la sociedad en su conjunto, ha depositado un elevado nivel de confianza. Un equipo “comercial” de primera categoría que envidiaría cualquier empresa.

Con estas premisas el Consejero de Sanidad ha llegado a la nada difícil  conclusión de que la red asistencial primaria es la idónea para absorber este servicio social y de esta manera, conseguir una multiplicación apreciable el número de testamentos vitales que se realizan.  Es de suponer, aunque ignoramos los datos, que las cifras actuales resultan poco satisfactorias y que el plan no progresa lo suficiente y amenaza fracasar.

Pero, Sr. Consejero Darpón, se quiere endosar a los médicos de familia un nuevo servicio social (uno más, porque ya tienen unos cuantos en su mochila) y esto se hace cuando usted que es (¿o fue?) médico de familia, sabe perfectamente que la Atención Primaria está sobrecargada hasta más allá de los límites que serían razonables. Las causas son múltiples.

La población que vemos en los consultorios ha envejecido pues, afortunadamente, nuestra esperanza de vida es una de las mayores del mundo;  pero como toda moneda tiene cara y cruz, los enfermos crónicos y con afecciones múltiples son cada vez más numerosos.

La civilización contemporánea percibe los servicios médicos bajo un prisma mucho más consumista que en otros tiempos y se dan ciertas demandas que difícilmente tenían cabida en otros tiempos.

Pese a que se dispone de más información (quizás precisamente por eso) la población general es menos autónoma frente a los problemas de salud y por ello se demandan más consultas a sus médicos. Se exige “placet” médico para numerosas actividades.

Es evidente, por otra parte, que los medios diagnósticos de que disponemos, así como las posibilidades terapéuticas frente a la enfermedad se han multiplicado, con la consiguiente e importante repercusión en el tiempo y esfuerzo que hay que dedicar a cada enfermo. Es casi ocioso incidir en otras funciones que han adquirido una trascendencia que no tenían antaño. ¿Habrá que recordarle, Sr. Consejero, la importancia que tienen la prevención y la educación en salud? los consejos sobre hábitos saludables o dañinos, la alimentación, los comportamientos adictivos …. y esta lista no es ni mucho menos exhaustiva como, sin duda, le consta.

Se quiere cargar a los médicos de familia con nuevas tareas cuando usted conoce de sobra que no hay sustitutos suficientes para cubrir adecuadamente las ausencias de los médicos. Cuando se ponen enfermos; cuando tienen vacaciones (el verano está a la vuelta de la esquina y usted sabe el agobio que padecieron las consultas el año pasado), hasta cuando se ausentan para cometidos externos indicados  por los propios mandos del sistema. Debe usted saber; que en muchas ocasiones se ponen problemas a las reducciones de jornada que piden muchas médicas de familia para cuidar de sus hijos de corta edad … y a todos nos consta que somos una profesión marcadamente feminizada, en especial en las franjas de edad más jóvenes ¿Dónde queda la conciliación familiar? Usted sabe que los médicos de Atención Primaria absorben regularmente un gran número de consultas extra, forzando y comprimiendo  su propia agenda de trabajo.

Todo esto, Sr. Consejero Darpón, está detrás de la desmoralización y el  hartazgo, tan generalizados en la Atención Primaria y tan ausentes en generaciones anteriores. Varias muestras de ello han saltado a la prensa en los últimos meses. No le extrañe pues, que pocos estudiantes quieran dedicar su vida profesional a la sufrida Medicina de Familia o de Cabecera si lo prefiere, por muy necesaria que sea esta modalidad médica. Es que, ¿sabe usted? La vocación es importante, y la motivación es algo que no falta entre los profesionales de Atención Primaria; pero ella sola no basta. Hay que cuidar a los cuidadores.

Por esto, Sr. Consejero, aunque el testamento vital nos parece muy conveniente, aunque estamos de acuerdo en que es bueno facilitar los trámites para cumplimentarlo, rechazamos el cómo y cuándo lo quiere poner en marcha,   precisamente cuando más sobrecargada está la Atención Primaria. Que un titulado en medicina de familia puede ser un excelente asesor para este cometido es algo en lo que podemos coincidir; pero que ese médico deba ser, otra vez más, el mismo que ya está sobradamente atareado, de ninguna manera lo podemos compartir. Deben buscarse soluciones alternativas.

Afirma usted en sus declaraciones a la prensa que los médicos se han mostrado de acuerdo y no ven problemas. Permítanos discrepar. Nuestra percepción es justamente la contraria. Diga usted a los médicos y médicas de nuestros centros de salud, cuánto tiempo han de restar a sus enfermos en consulta para dedicarlo a cumplimentar los testamentos vitales; convenza a la opinión pública de que su médico deberá ir más rápido y estará más cansado cuando a cada paciente le toque el turno de entrar en consulta, pero que eso no es importante, que los 10 minutos por consulta son solamente un eslogan.

Publicado el 2/06/2018 en en El Correo:

http://www.elcorreo.com/sociedad/salud/testamento-vital-medicos-20180602222326-nt.html