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Osakidetza se aprovecha del personal MIR: suenan tambores de guerra…

Enviado por en 26 mayo, 2020 – 6:27 PMSin comentarios

El SME exige a la Dirección que modifique de inmediato el tipo de contrato que está ofertando al personal residente que finaliza ahora su formación

Lo hemos dicho por activa y por pasiva, los MIR no son mano de obra barata. Si Osakidetza quiere hacer frente a la falta de facultativos, tendrá que ofertar contratos dignos y estables a los residentes que finalizan su formación.

Llevamos años con un déficit estructural de médicos, cada vez mayor. Este problema se ve agudizado porque muchos profesionales están de IT (por varios motivos) y por unas inminentes, necesarias y merecidas vacaciones de una plantilla agotada por el sobre-esfuerzo en esta pandemia Covid.

Hace unos días la Administración se lamentaba de que ni siquiera con los aproximadamente 250 contratos que tienen previstos a MIR “recién terminados” iban a ser capaces de cubrir las vacaciones de la plantilla. Nos “pedían sopitas” para afrontar el período estival…

¿Y ahora nos vienen con estas? ¿Qué parte de contrato “digno y estable” no han entendido? ¿O, acaso, consideran “digno” un contrato de “chica/o para todo”?

Porque lo de “para la prestación de servicios mediante una relación de empleo estatutario con carácter EVENTUAL como Facultativo de Medicina de Familia-EAP con posibilidad de servicios en PAC y guardias en el ámbito hospitalario” tiene tela…

¿A quién se le ocurre, y más con la que está cayendo, ofrecer esta birria de contrato a estos adjuntos noveles que son el futuro del sistema sanitario?

Y, vale, aceptamos pulpo como animal de compañía: debido al estado de emergencia y mientras no se activen de nuevo las listas de contratación larga, Osakidetza no podrá ofertar contratos de más de 5 meses. Pero, ¿qué tal un compromiso por parte de la Administración a ofertar contratos que aseguren a estos jóvenes médicos la tan ansiada estabilidad laboral, una vez que se reactiven las listas?

Osakidetza o no se entera o no se quiere enterar de la que se le viene encima. Como no tienen personal MIR suficiente para cubrirlo todo, se las ha ocurrido la brillante idea de “coaccionar” de alguna manera a estos ex-residentes para que también hagan PAC y guardias en el ámbito hospitalario, cuando en realidad esta ocurrencia es más un elemento disuasorio que otra cosa…

Además, esto no es necesario. Es probable que algunos voluntariamente se decanten más por PAC o Urgencias, que por AP. ¿Qué hay de malo en que cada médico elija aquel puesto por el que siente más preferencia? No olvidemos que la vocación es clave a la hora de implicarse en el trabajo que uno realiza.

Una cosa es tener un contrato eventual, y otra bien distinta es que la carga de trabajo y las condiciones laborales y económicas no se asemejen a las del personal fijo. Algo, que, en su momento, y tras negociación con el Sindicato Médico, se recogió en los “contratos estables y flexibles”.

Ya lo hemos dichos en varias ocasiones. Muchos han trabajado a la par que sus adjuntos en esta crisis sanitaria y lo han hecho por voluntad propia. Hoy por hoy, estos profesionales son como caramelos a la puerta de un colegio. Y, sin embargo, la Administración no los trata como tal, haciendo gala, una vez más, de la desidia que la caracteriza.

Los recién acabados residentes no están contentos y con razón.

Suenan tambores de guerra…

 

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