Osakidetza pretende que enfermeros diagnostiquen y receten en algunos centros de trabajo

Picos de demanda asistencial invernal en A.P.

Hacia una atención subdesarrollada en plena época de reparto de "Q" de oro y plata a la calidad asistencial


Con la llegada del invierno y sus epidemias, las consultas de atención primaria, ya bien saturadas a lo largo de todo el año, sufren sobrecargas, que en ocasiones resultan difíciles de soportar.

Ante esta situación Osakidetza hace oídos sordos y cada centro y cada médico tiene que salir adelante como buenamente puede.Estos días pasados hemos tenido acceso a un paquete de medidas para el afrontamiento de los picos de demanda asistencial invernal en un Centro de Salud de Álava, que ha sido aprobado por el Director Médico y la Directora de Enfermería de la Comarca y que entendemos que atenta claramente contra la buena praxis de la medicina en un país desarrollado, en el que no falta personal médico, sino que, por el contrario, está provisto de largas listas de médicos en paro, muchos más de los que sería de desear.

Así, en este Centro se ha puesto en práctica desde el 1 de diciembre un cribado por enfermería de pacientes que solicitan consulta indemorable a Medicina de Familia o Pediatría, de tal manera que, cuando las correspondientes agendas de Medicina de Familia o Pediatría estén completas, los pacientes serán citados a la agenda de enfermería.
Para ello, se han seleccionado tres patologías (síndrome gripal, síndrome catarral y síndrome gastroenterítico agudo) cuyo diagnóstico, tratamiento y extensión de la baja, si procediera, se deja en manos de este personal. Obviamente, y dado que el personal de enfermería no tiene capacidad de firma de estos documentos, ello requiere que los médicos se los proporcionen firmados en blanco.

Asimismo se les transfiere la capacidad de extender bajas laborales por patologías atendidas fuera del centro e incluso una serie de prescripciones farmacológicas.
No obstante, así como en la vida en general el fin no justifica los medios (o no debiera) en el terreno de la salud en particular se debe ser exquisito en estos extremos y no puede valer cualquier cosa con el fin de “sacar trabajo”; mucho menos si el propio fin es desdeñable en sí mismo: “ahorrar dinero como sea”.

Esto tiene varios nombres, entre los que está el de intrusismo, e incluso consideramos que puede rozar la ilegalidad, puesto que nadie puede certificar en un documento público algo que ni tan siquiera lo ha visto.

En unos momentos en que a Osakidetza se le llena la boca al decir la magnífica sanidad que presta, que asiste encantada a los repartos de “Q” de oro y plata a la calidad de sus centros y que se plantea entre sus objetivos para el 2004 la ampliación del alcance del sistema de gestión de calidad ISO 9002 a todas las actividades, incluidas las asistenciales, es increíble que quiera poner en práctica propuestas de este tipo cuando cuenta con un volumen de médicos en paro en sus listas de contratación temporal que son los que debieran ser contratados para atender estos picos de demanda asistencial y cuando con ello puede rozar conductas ilícitas tipificadas penalmente, al inducir a prescribir y a dar bajas laborales a quien no le corresponde.

Imaginamos la sorpresa de aquellas personas que, al solicitar consulta para un determinado médico, obtengan como respuesta que van a a ser atendidas por el personal de enfermería. ¿Es que puede haber ciudadanos de segunda habiendo médicos en paro?

El SME-Sindicato Médico ha denunciado estas medidas en los Servicios Centrales de Osakidetza y nos acaban de comunicar que, tras estudiarlas (dado que no tenían conocimiento de ellas) las consideran “inadecuadas” y van a ser retiradas.
Que así sea, en aras a la calidad asistencial y por el bien de todos.