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En los últimos años, el número de agresiones a los médicos está aumentando en todo el mundo occidental. Las causas son variadas, pero observamos que últimamente las expectativas de los usuarios, alimentadas por los propios políticos, están empezando a ser excesivas, y, en algunos casos, la frustración que produce el hecho de no verlas cumplidas se refleja en conductas agresivas para con el médico.
También se observan pacientes que utilizan la coacción como medio para la obtención de beneficios particulares, en forma de bajas laborales, prescripción de medicaciones, práctica de determinadas pruebas, etc.
Ya no sólo hablamos de agresiones al personal médico por pacientes psiquiátricos y drogodependientes, sino que éstas se dejan sentir también en la práctica diaria de la atención primaria y muy especialmente en los servicios de urgencias.
Estas actitudes están llevando a algunos médicos a la práctica de una medicina defensiva y a otros incluso a una medicina de complacencia, sin mencionar la desmoralización y desmotivación que provocan en todo el personal sanitario.Los Colegios de Médicos y algunos Sindicatos Médicos de varias provincias de otras comunidades autónomas han creado un registro de agresiones. El COM de Barcelona ha llegado a realizar un estudio al respecto y ha propuesto una serie de medidas de actuación.
Los cuatro colegios de médicos de Cataluña han contratado una póliza de seguros con la intención de que sus profesionales tengan cubiertos los gastos de reclamación ante un caso de violencia en el trabajo.
En el SME-Sindicato Médico estamos seriamente preocupados con este tema, por lo que estamos elaborando una serie de propuestas, que elevaremos a Osakidetza y a otras organizaciones, con el fin de, por un lado, intentar prevenir estas agresiones en la medida de lo posible, y, por otro, dar cobertura y asesoría a los médicos agredidos, orientándoles hasta la propia vía judicial.