sindicato
médico de euskadi
euskadiko sendagileen sindikatua
Respuesta del Secretario General del Sindicato Médico, publicada en el diario El Correo, en el que desmonta las acusaciones contra las movilizaciones de los médicos vertidas por el Viceconsejero, Jon Lezertua, en las páginas de opinión del mismo periódico
Estimado Viceconsejero:
Tras la atenta lectura de su art’culo de opini—n, publicado en la Tribuna del diario ÒEl CorreoÓ de hoy, d’a 23 de diciembre, lo primero que quiero manifestarle es que entiendo la dificultad que ha debido plantearle escribir sobre algo que no vive de cerca Ðobviamente porque no forma parte de su cometido- y de lo que s—lo tiene referencia por terceras personas, que adem‡s son parte implicada. A m’ me ocurrir’a lo mismo si me encargaran escribir sobre la pesca en la costa mediterr‡nea.
Entiendo tambiŽn que en los momentos de crisis Vd, como buen periodista que es antes que viceconsejero de sanidad, debe defender Òel fuerteÓ, y le reconozco que ha escrito Vd un art’culo claro, conciso y bien estructurado, para que pueda ser entendido y cre’do por cualquiera, entendiendo por cualquiera a quien no trabaja en la sanidad vasca. Otra cosa es cuando el lector es un mŽdico de Osakidetza, con muchos a–os de ejercicio en la empresa, y conocedor, por tanto, de la realidad de la misma. En este caso su estilo literario, por perfecto que quiera reconocerse, se entronca en el gŽnero de la novela de ficci—n.
Y digo esto porque su escrito est‡ lleno de demagogia, inexactitudes y faltas a la verdad, que œnicamente pueden ser el resultado de que la informaci—n que le han proporcionado a Vd es incorrecta, de que falta Vd a la verdad de manera deliberada o de ambas cosas a la vez.
Debo dejar sentado que represento a un sindicato profesional y, por tanto, apol’tico en el verdadero y estricto sentido del tŽrmino, por lo que no me mueven intereses partidistas de ningœn tipo. Mi œnico objetivo es salir al paso de sus declaraciones y transmitirle, tanto a Vd como a quien se digne leer estas l’neas, la verdad de los mŽdicos, la verdad de las negociaciones de Osakidetza con los sindicatos, que parece Vd desconocer, y la verdad de las negociaciones con el SME-Sindicato MŽdico, que, segœn los resultados de las œltimas elecciones sindicales, representa a m‡s del 80% de los mŽdicos de la sanidad vasca.
Aclarado esto, paso a aportar nuestra verdad, la verdad de los mŽdicos, sobre algunos aspectos que Vd aborda en su escrito:
Estamos cansados de o’rles hablar a todos ustedes de lo maravillosas que son las condiciones de trabajo en Osakidetza. Si eso fuera cierto Àcree Vd., de verdad, que los mŽdicos estar’amos manifestando nuestro descontento y nuestra desmotivaci—n y desincentivaci—n como lo hacemos? ÀQuiŽn se va a creer eso?
Menciona Vd la celebraci—n de reuniones, tanto de mesa sectorial como bilaterales, hablando de su nœmero. Este dato es importante, pero a nadie se le puede escapar que lo verdaderamente importante es su contenido y, trat‡ndose de reuniones de negociaci—n, la voluntad y la capacidad negociadora, extremos Žstos que, desde hace a–os, brillan por su ausencia.
Cuando habla Vd del proyecto de carrera profesional de facultativos y de la negociaci—n que est‡ llevando a cabo con los sindicatos, olvida Vd voluntariamente decir que ni tan siquiera han tenido a bien introducir una partida presupuestaria espec’fica en los presupuestos de sanidad que anualmente se presentan en el Parlamento Vasco. Y eso, a pesar de haber manifestado su compromiso expreso de hacerlo, como consta en las correspondientes actas del Consejo Vasco de Sanidad. Por no mencionar el contenido del proyecto que han elaborado Vds, que deja tanto que desear que se encuentra bastantes pelda–os por debajo de cualquiera de los existentes en el resto del Estado.
A pesar de la ya famosa sentencia, sigue Vd haciendo una divisi—n a su medida de la jornada laboral de los facultativos en los conceptos de jornada ordinaria y atenci—n continuada (guardias). Entiendo que le cueste aceptar el fallo de la sentencia, pero le quiero recordar que Žste deja absolutamente claro que la jornada se divide en ordinaria y extraordinaria, con independencia del tipo de trabajo que se desarrolle durante ese tiempo.
Me deja Vd boquiabierto cuando dice que ÒOsakidetza se ha comprometido a presentar un plan para la reordenaci—n del actual sistema de guardias ante una comisi—n tŽcnica que se constituir’a al efectoÓ. Tengo que decirle que es la primera noticia que tenemos los sindicatos al respecto y debo manifestarle un nuevo motivo de malestar que a–adir a la ya larga lista, porque no es de recibo que de estos temas debamos enterarnos por los peri—dicos. ÀPara quŽ sirven entonces Òtantas reunionesÓ, como dice Vd que se han celebrado? ÀSe da Vd cuenta de lo que le dec’a un poco m‡s arriba, cuando le antepon’a el contenido al nœmero?
Hablar de una escasa presencia de contratos precarios en Osakidetza es olvidarse o desconocer la realidad, especialmente en atenci—n primaria, donde los contratos que se ofrecen (contratos por horas) son tan impresentables que se han ganado a pulso el pasar a formar parte de los llamados contratos basura.
Para hablar de la interinidad, lo primero que hay que tener es unos datos fiables. Le sugiero que los solicite, porque, a pesar de lo que han repetido ustedes cada vez que han tenido la oportunidad, la realidad es bien distinta.
La interinidad en Osakidetza en la categor’a de mŽdicos es superior al 20% y la precariedad en conjunto supera el 30%, datos, que con ligeras variaciones, se corresponden con los del conjunto de trabajadores del servicio vasco de salud. Y estos datos se desprenden del an‡lisis de otros que ustedes mismos han aportado a los sindicatos en alguna ocasi—n.
S—lo a t’tulo de ejemplo le dirŽ que, en la œltima reuni—n bilateral que hemos mantenido, los responsables de Osakidetza nos han ofertado la celebraci—n de una nueva OPE en 2005 a la que sacar’an en total unas 3.000 plazas. Si a este dato, que supone del orden de un 12,5% de la plantilla, le a–adimos que la interinidad quedar’a en cifras cercanas a lo aprobado en la mesa general (8%), nos encontramos con que, indirectamente, ya est‡n ustedes mismos aceptando los datos que el SME-Sindicato MŽdico lleva denunciando desde hace tiempo: cifras superiores al 20% de interinidad.
Claro que nuevamente me sorprende Vd cuando dice que ÒOsakidetza se ha comprometido a abordar un proceso negociador para resolver definitivamente el reconocimiento de su antigŸedadÓ. Y me sorprende porque, tambiŽn en este caso, los sindicatos somos conocedores de la noticia por la prensa.
Por cierto, ÀquŽ quiere Vd decir con sus palabras? ÀSe refiere a que tienen prevista alguna especie de Òley de punto finalÓ, tipo a la que hizo en su d’a el INSALUD y ustedes rechazaron? ÀO se refiere a que se les va a abonar la antigŸedad, reivindicaci—n sindical antigua y constante, que ustedes rechazan de continuo? ÀO acaso se quiere Vd referir a que su trabajo se tendr‡ en cuenta como carrera profesional, actuando como facilitador de su acceso a una plaza fija, propuesta que, casualmente, ha sido puesta sobre la mesa por el sindicato que represento?
No es bueno entablar batallas de datos, pero tampoco ser’a bueno dejar los datos de gasto sanitario que Vd menciona sin contestaci—n. Segœn datos publicados en Diario MŽdico, atribuidos al Ministerio de Sanidad, el gasto sanitario per c‡pita en Euskadi en 2004 ocupa el 8¼ lugar en el r‡nking de gasto por comunidades aut—nomas. Por ello que, cuando dice Vd que Òes de los m‡s altos del EstadoÓ, me vienen a la memoria las palabras de un amigo argentino que, tras la derrota de su pa’s en la guerra de las malvinas, comentaba: Òhemos quedado segundosÓ.
Y no voy a discutir si ustedes gastan bien o mal lo que gastan, pero s’ quiero decirle que el gasto sanitario del Pa’s Vasco est‡ muy por debajo del de Europa. En relaci—n con el PIB, el Pa’s vasco invierte el 6,1%, frente al 6,8% de Italia o al 10,5% de Alemania, por poner algœn ejemplo. Y siempre sin dejar de decir que adem‡s gastamos menos que la media europea, que se sitœa en torno al 6,7%.
Para finalizar, quiero manifestarle una vez m‡s mi desacuerdo y malestar con sus palabras, que guardan la intenci—n de echar a la poblaci—n y a los pacientes contra los mŽdicos.Sin olvidarme de que entre su trabajo est‡ el adoptar decisiones que hagan posible la viabilidad futura del sistema, viabilidad que todos queremos, debo decirle que nuestro trabajo se desarrolla en el ‡mbito de la atenci—n a la salud de la poblaci—n, que tambiŽn todos queremos, a la vez que queremos que Žsta sea mejor d’a a d’a y que requiere de una gesti—n muy distinta a la de una f‡brica de tornillos.
Sin otra intenci—n que no sea la de no faltar al respeto que me merecen la verdad y Vd, reciba mis mejores deseos de paz y felicidad para Vd y los suyos en estas fechas.
Kepa URIGOITIA SAUDINO
Secretario General SME-Sindicato MŽdico
Ver art’culo del Secretario General, Kepa Urigoitia, publicado en el Diario El Correo [ver]
Ver art’culo del Viceconsejero, Jon Lezertua, publicado en el Diario El Correo [ver]