sindicato
médico de euskadi
euskadiko sendagileen sindikatua
El Consejero de Sanidad reconoce la pŽrdida de calidad del sistema sanitario vascoY se declara incapaz de conseguir el dinero necesario para evitarlo
En entrevista publicada en los peri—dicos ÒEl CorreoÓ y ÒDiario VascoÓ el pasado domingo 23 de enero, el Consejero de Sanidad, Gabriel Incl‡n, reconoce que Òhay que meter m‡s dinero para poder, como m’nimo, mantener el actual sistema sanitarioÓ. Con estas palabras no hace otra cosa m‡s que dar la raz—n a los sindicatos que, como en el caso del SME-Sindicato MŽdico de Euskadi, venimos denunciando desde tiempo atr‡s esta situaci—n de deterioro provocada por culpa, no de los profesionales sanitarios, sino de una pol’tica equivocada, que no ha invertido lo necesario en su momento para que no llegara a producirse.
En estas œltimas fechas distintos representantes de la Consejer’a de Sanidad y de Osakidetza han pretendido parar la avalancha de cr’ticas sindicales a la gesti—n de la sanidad vasca, repitiendo de manera machacona lo mucho que se invierte en este terreno. Estas afirmaciones fueron contestadas en su d’a desde este sindicato, haciendo referencia al escaso gasto sanitario vasco en comparaci—n con el gasto sanitario de otros pa’ses europeos, que nos sitœa incluso por debajo de la media europea.
Ahora el propio Consejero reconoce la necesidad de gastar m‡s. Y, por si fuera poco, reconoce su incapacidad a la hora de conseguir el dinero que Žl mismo considera necesario, con declaraciones tan poco afortunadas como ÒMe gustar’a contar con m‡s y me pego por tener m‡s, pero no siempre lo consigoÓ, que lo œnico que dejan claro es su escaso peso dentro del Consejo de Gobierno y su falta de vergŸenza por confesarlo y no haber hecho nada al respecto.
Arremete el Sr. Consejero contra el SME-Sindicato MŽdico de Euskadi, sindicato al que represento, y contra SATSE y ELA, diciendo que ÒLa actitud de estos sindicatos es impresentable. Anunciaron una huelga antes de negociar. No es una postura responsableÓ. Y lo que me parece absolutamente irresponsable es que, siendo Žl el Presidente del Consejo de Administraci—n del Ente Pœblico Osakidetza, desconozca por completo el transcurrir de las negociaciones con los sindicatos, puesto que:
Tras m‡s de 4 a–os sin negociaciones de las condiciones de trabajo del personal de Osakidetza, y tras una gran presi—n sindical para que se abriera una mesa negociadora, Žsta vio la luz en el segundo trimestre del a–o 2004, es decir, hace ya muchos meses.
Las negociaciones que se entablaron dejaron mucho que desear, hasta el punto de que los mismos sindicatos a los que hace referencia el Consejero iniciaron una serie de movilizaciones con recogidas de firmas entre el personal y con concentraciones en los centros de trabajo y ante el propio Consejo Interterritorial de Sanidad celebrado en el Palacio Euskalduna, all‡ por el verano pasado.
A pesar de ello los sindicatos seguimos reivindicando una negociaci—n real y fueron las medidas de presi—n las que obligaron a la Administraci—n Sanitaria Vasca a plantear nuevas propuestas.
Para ello se celebraron una serie de reuniones bilaterales, que finalizaron con una oferta, declarada por los representantes de Osakidetza como definitiva, que fue rechazada por los sindicatos a los que hace referencia el Consejero en su entrevista y que motiv— el endurecimiento de las posturas con la convocatoria de un calendario de huelgas.
No es de recibo que el Presidente del Consejo de Administraci—n de Osakidetza no sepa, lo que ya sab’amos los sindicatos de antemano, y es que la Mesa Sectorial en la que Osakidetza present— su oferta era la simple escenificaci—n oficial de una oferta que ya conoc’amos todos.
Sr Incl‡n: hay ocasiones en que la informaci—n es un privilegio, pero en su caso forma parte de su obligaci—n estar informado de todos estos datos. De esta forma estar‡ m‡s capacitado para gestionar la situaci—n de conflicto que vivimos en la sanidad vasca y ahorrar‡ en calificativos que se le pueden volver en su contra.
Adem‡s, en lo que al SME-Sindicato MŽdico se refiere, le niego la mayor en cuanto a su, no tan velada, referencia a que la elecci—n de la Žpoca preelectoral para la convocatoria de medidas de presi—n pudiera encerrar intereses partidistas, pues como sindicato profesional y apol’tico, y por tanto ajeno a las necesidades electorales de ningœn partido, no hay nada m‡s alejado de la realidad.
Lo que s’ que nos preocupan son las condiciones de trabajo de los trabajadores de la sanidad vasca en general y las de los mŽdicos en particular. Y a ese respecto resulta ya aburrido o’rle repetir sin descanso Òla buena oferta laboral que ha puesto encima de la mesaÓ que para s’ la quisieran otros. Si esa oferta fuera tan buena como Vd. menciona una y otra vez, hubiera sido apoyada por los sindicatos o, al menos, por alguno de ellos, y la realidad es bien distinta:
- No ha sido apoyada por ningœn sindicato ni grupo profesional de la sanidad vasca.
En lugar de servir para desbloquear el conflicto, ha contribuido a echar m‡s le–a al fuego.
Vd que tanto gusta de mencionar lo mucho que ganamos los mŽdicos ÀPor quŽ no dice pœblicamente lo que de verdad gana un mŽdico sin exclusiva, sin guardias y con 30 a–os de antigŸedad en la empresa? ÀPor quŽ no reconoce pœblicamente que lo que se lleva a casa, a pesar de semejante antigŸedad, anda por los 2.100 euros, sazonados con no pocos quebraderos de cabeza, que le obligan a invertir de su tiempo libre y que le impiden conciliar el sue–o en no pocas ocasiones?
Ya va siendo hora de que deje de intentar confundir a la sociedad vasca para volverla en nuestra contra y de que asuma su responsabilidad.
La simple observaci—n de lo que ocurre a su alrededor en el seno de su empresa le servir‡ para comprender algo que Vd niega: la gran mayor’a de los mŽdicos s’ estamos frustrados y sentimos que no hemos sido escuchados. Y eso podemos decirlo incluso como sindicato profesional mŽdico, pues hace ya unos cuantos a–os que se le venimos diciendo y no ha querido Vd escuchar.
Con su gesti—n pol’tica de la sanidad ha conseguido Vd que estemos desmotivados, que nos sintamos desincentivados y que estemos enfadados todos los mŽdicos, tanto de atenci—n primaria como de atenci—n hospitalaria. Y, por si esto fuera poco, sienten lo mismo el resto de categor’as que trabajan en Osakidetza. Todo un rŽcord.
Obviamente, resulta anecd—tico que se ponga a Vd mismo como ejemplo y diga que Vd no se ha frustrado nunca como mŽdico, cuando su ejercicio asistencial mŽdico se ha limitado a una corta etapa de su vida de muy pocos a–os, siempre con las miras puestas en cargos de direcci—n de Osakidetza, que ha desempe–ado Vd durante bastante tiempo, y en cargos pol’ticos, como el que Vd desempe–a desde hace ya un tiempo. Lo raro hubiera sido lo contrario, pues en los primeros a–os del ejercicio profesional uno aguanta carros y carretas, m‡xime si aspira a puestos como los mencionados.
TambiŽn hace mucho que le venimos diciendo que, bajo la etiqueta de ÒeficienciaÓ, se escond’a el simple y llano ÒahorroÓ, que curiosamente redundaba en perjuicio de sus trabajadores y de los propios pacientes, y que eso estaba creando problemas en la sanidad vasca. Tampoco lo quer’a Vd escuchar. Le resultaba m‡s agradable para sus propios o’dos y para los de quien quer’a o’rle, hablar de las bondades de su gesti—n y de su magn’fica gesti—n de la eficiencia en todos los foros donde se lo permit’an.
Ha hecho falta crear una situaci—n de conflicto para que Vd reconozca que se ha agotado la v’a de la eficiencia y que Òhay que dar un paso m‡s metiendo dineroÓ.
Un poco m‡s de modestia en su gesti—n le hubiera permitido ser m‡s permeable a las cr’ticas y as’ hubiera podido extraer de ellas algœn que otro punto positivo que, probablemente, le hubiera evitado a Vd y en œltimo tŽrmino a los propios pacientes pasar por una situaci—n de conflicto como la que tenemos desde hace unos meses. Situaci—n de conflicto que, por otra parte, Vd y su equipo se han mostrado incapaces de gestionar y de desbloquear.
Hace escasas fechas el Defensor del Paciente hac’a unas declaraciones en las que manifestaba que Euskadi hab’a dejado de estar a la cabeza de los servicios sanitarios auton—micos, lo que provocaba las iras del Consejero que se revolv’a con toda su artiller’a.
ÀQuŽ decir de un sistema que, ante una epidemia de gripe, que es una situaci—n peri—dica, anual y predecible Ðah’ est‡ la red de mŽdicos vig’a-, se muestra incapaz de absorber el impacto que produce y vive situaciones de colapso en la atenci—n primaria y en la atenci—n hospitalaria?
ÀQuŽ tiene Vd que invertir m‡s?. Pues h‡galo y h‡galo ya de una vez, que hace mucho que se lo venimos diciendo.