sindicato médico de euskadi
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El Sindicato MŽdico, ELA y SATSE llaman a la huelga general en la sanidad pœblica el 8 de abril

El pr—ximo 8 de abril Osakidetza ir‡ a una huelga general convocada por los sindicatos ELA (con un 44% de representatividad en el sector de la Sanidad), SATSE (19,11%) y SME (15,5%). Esta huelga tienen como objetivo la negociaci—n y mejora de las condiciones de trabajo en Osakidetza al tiempo que denunciamos la nefasta pol’tica sobre negociaci—n colectiva que en los œltimos a–os ha mantenido Osakidetza, y que ha sido dirigida desde el Departamento de Sanidad. El apoyo recabado en las anteriores jornadas de huelga ha sido muy importante y podemos cifrarlo en un 75,83% en la Atenci—n Primaria y en un 65,12% en el ‡mbito hospitalario. Este es el aval que nos legitima para llamar de nuevo a los y las trabajadoras de la sanidad pœblica vasca a esta nueva jornada de huelga general en el sector.

A lo largo de todo este conflicto hemos denunciado que el deterioro en las condiciones de trabajo tiene su reflejo en la calidad de la sanidad. Este deterioro producido en los œltimos a–os, ha venido propiciado por la puesta en marcha de unas pol’ticas que tienen como œnico objetivo la bœsqueda de la "eficiencia" , pol’ticas que, a su vez, han propiciado un cambio en la filosof’a de la gesti—n sanitaria en la que se desplaza al "paciente" por la "atenci—n al cliente". Datos hechos pœblicos recientemente por el Eustat avalan nuestros planteamientos. As’, podemos decir que:

La plantilla, con una edad media de 50 a–os, no es la suficiente para absorber las cargas de trabajo que se plantean, con lo que es imposible dar una atenci—n de calidad. Y mientras tanto, las listas de espera siguen creciendo y alarg‡ndose en el tiempo.

Segœn los datos oficiales, esta es la situaci—n en la que se encuentra el sector sanitario, y nuestra respuesta, en forma de huelga general, va dirigida a sus responsables pol’ticos, el actual Consejero de Sanidad, Gabriel Incl‡n y el Gobierno al que pertenece. Ellos son los œnicos responsables del deterioro de la sanidad y de nuestras condiciones de trabajo. La ausencia de voluntad pol’tica para invertir m‡s en Sanidad, ha sido la causa de los recortes presupuestarios, la optimizaci—n y eficiencia radical de los recursos y de los cuatro a–os transcurridos sin acuerdo de regulaci—n de condiciones de trabajo. Las consecuencias de esta falta de voluntad pol’tica saltan a la vista: deterioro de las condiciones de trabajo y descenso de la calidad de la atenci—n.

El pretendido Acuerdo de Regulaci—n de las condiciones de trabajo del Personal de Osakidetza, suscrito el pasado 23 de febrero de 2005 por el Ente Pœblico Osakidetza y por las centrales sindicales LAB (21,3% de representatividad en el sector de sanidad), UGT y CCOO (ambos con una representatividad en el sector de sanidad inferior al 10%, y presentes en la Mesa Sectorial por irradiaci—n en virtud de su condici—n de sindicato mas representativo a nivel estatal), se produce en medio de un calendario de movilizaciones que con fecha 4 de febrero convocamos quienes ostentamos una amplia mayor’a de la representaci—n sindical, (78,61% de la Mesa de Sanidad).

La firma en minor’a pretende cerrar en falso cuatro a–os de vac’o negociador y es un grave error . No da respuesta a materias como el desarrollo de puestos funcionales (valoraci—n de puestos). O da respuestas parciales e insuficientes a materias como la carrera profesional, el abono de antigŸedad, rejuvenecimiento de plantillas, jubilaci—n anticipada, condiciones de la Atenci—n Primaria, guardias o pol’tica de contrataci—n, subcontrataci—n, privatizaci—n y externalizaciones del servicio sanitario. Adem‡s supone una infracci—n de dos derechos fundamentales, el de libertad sindical y el derecho de huelga.

ELA, SATSE y SME con esta huelga no damos por cerrada ni la negociaci—n ni el conflicto de la sanidad. Nuestras reivindicaciones, mientras no se aborden los problemas de fondo con interŽs para solucionarlos, siguen vigentes y nadie nos puede pedir que renunciemos a nuestra voluntad de mejorar nuestras condiciones de trabajo, y menos aœn cuando la mejora de Žstas deriva en la mejora de la calidad del sistema sanitario pœblico. Este es un mensaje que dirigimos con toda claridad a los actuales responsables pol’ticos de la sanidad vasca y a los responsables pol’ticos que vayan a asumir este sector en el futuro. Estos œltimos deben saber que llegan a un sector en conflicto y que en la medida en que no se sienten a negociar para abordar estos problemas, nosotros continuaremos con las movilizaciones.

 

 

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