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Las sustituciones de Atención Primaria. Penuria y caos

Enviado por en 12 septiembre, 2008 – 5:08 PMSin comentarios

Ya se conocía que en Junio de 2008 dejaría de salir una promoción de MIR de Familia porque la especialidad ha pasado de 3 a 4 años. Es más que evidente el aumento de la demanda en nuestros Centros de Salud, el verano ya no es lo que era. Ya se sabía que faltarían Médicos de Familia (de los Pediatras mejor ni hablar) para las sustituciones de los Centros de Salud. Todo esto era previsible, y para paliar –que no neutralizar completamente porque es imposible- sus efectos, se pusieron en marcha ampli-agendas y ampli-horarios en Atención Primaria.
Durante todo el verano –aún actualmente- estamos recibiendo datos y noticias de escasez generalizada; hasta aquí, no más de lo esperable; pero lo que no podíamos imaginar es que la desorganización de los recursos disponibles alcanzase tales cotas. Hay Centros de Salud donde ha trabajado, entre titulares y sustitutos, una mitad escasa de la plantilla, mientras en otros centros vecinos, más afortunados, las sustituciones han alcanzado niveles “satisfactorios” del 80 ó 90% y a veces, las menos, hasta el 100% de la plantilla. Y esta situación no ha sido coyuntural, por uno o pocos días, sino prácticamente estructural, a lo largo de todo el verano.
A falta de regulación, control y medidas de compensación desde las Comarcas, parece haber regido la ley de la selva y aquello de que “a quien Dios se la dé, San Pedro se la conserve”. Había que repartir la escasez y no se ha hecho; seguimos necesitando medidas de racionamiento que distribuyan equitativamente la pobreza y esperamos que, aunque tarde, se tomen.

La crisis de escasez, como todo conflicto, también ha puesto en evidencia las virtudes y los defectos de muchos. Nos constan JUAPs que ante la penuria, han dado el callo asistencial como los demás, (olé por ellos, porque las jefaturas hay que ganarlas todos los días); pero, desgraciadamente, también tenemos noticias de otros, de algunos otros que estaban tranquilamente en sus despachos, mientras los médicos de su centro trabajaban lo propio y lo ajeno, incluyendo, para mayor sorna, los pacientes del propio JUAP.