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El médico necesita más tiempo

Enviado por en 12 enero, 2009 – 8:31 PMSin comentarios

Pérdida de tiempo en burocracia no justificada, sensación de soledad ante una demanda inexorablemente creciente y gran consumo de tiempo en tareas subsidiarias a la asistencia. Estos son tres de los más importantes nudos que ahogan al médico de AP. Todos sabemos donde está el remedio y conocemos la ensalada de recetas a aplicar. Decenas de informes hablan de fomentar el autocuidado en la población; recomiendan repartir y definir las funciones asistenciales en los centros de salud; se encarece la importancia de revertir la perniciosa tendencia a convertir sanos en enfermos y confundir prevención con tratamiento, menudean las llamadas a limitar los controles a lo necesario, a reducir los circuitos administrativos, a registrar solamente, aquello que proporciona valor añadido……….

 

El programa está muy bien; la teoría, como casi siempre, es impecable, lo malo es que la praxis se obstina en resistir, porque no pocos de los objetivos diseñados en los planes de reforma requieren cambios en el comportamiento y la mentalidad de las personas, y bien se sabe que las costumbres arraigadas son de muy dificultosa y lenta modificación.

Mientras tanto los médicos de AP seguimos echando a faltar nuestra principal herramienta de trabajo: el tiempo. No nos cansaremos de repetirlo: disponer de un tiempo razonable para “tranquilizar” la consulta es el núcleo de una buena asistencia y proporciona al acto médico más calidad y eficacia que cualquier otro factor que se quiera considerar. Los médicos de Atención Primaria (llámense de familia, generalistas o de cabecera, tanto monta) hemos ido atendiendo poblaciones de magnitud decreciente: desde los macrocupos históricos de 2500-3000 personas (ahora serían intolerables), a los de 2000 pacientes (algo más razonables) de hace cuatro días, llegando a las actuales 1500 adultos y 800 niños, que son el objetivo para 2009.

Estas reducciones de cupos, obligadas por presión social y necesidad asistencial, seguirán en la misma dirección y exigirán  la contratación de  nuevos médicos, precisamente cuando hemos entrado en una fase larga de escasez de profesionales médicos. Se impone la articulación de medidas rápidas de “optimización” del tiempo médico en las consultas, y no podemos esperar sentados a que pasen los años y comiencen a cambiar las costumbres sociales. Bien está la supresión de la burocracia inútil; bienvenida la agilización electrónica de las recetas; suspiramos por una herramienta informática de registro cuyo objetivo se centre en servir a la asistencia y no al contrario, como ahora ocurre…….. pero existe una medida inmediata, sencilla y extremadamente eficaz para rentabilizar el tiempo del médico de familia: inventar (reinventar más bien) el personal auxiliar de la consulta que nunca debió desaparecer. Si no se puede invertir en médicos porque no están disponibles resulta imprescindible invertir en aumentar su eficiencia.