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Como elefante por cacharrería. Pisando cualquier derecho que estorbe

Enviado por en 26 mayo, 2012 – 6:36 AMSin comentarios

Más o menos así, es como está actuando Osakidetza con la organización y puesta en funcionamiento de las OSIs. ¡Mucha atención! porque no nos referimos a simples conceptos abstractos, ni a formalidades terminológicas, sino a comportamientos cuyas consecuencias afectan de lleno a nuestros derechos laborales: dónde tenemos que trabajar, cuáles son nuestras funciones, cómo y de qué manera nos pueden mover de sitio…. a cosas, en suma, que parecen lejanas, hasta que toca sufrirlas en carne propia.

Para general conocimiento, recordaremos que una OSI (Organización Sanitaria Integrada) es una estructura geográfica asistencial, novedosa, que resulta de la unión entre un Hospital y la Atención Primaria de su área de influencia. Existen en este momento cuatro OSIs, nucleadas en torno a los Hospitales Bidasoa, Alto Deba, Zumárraga y Mendaro. Hasta aquí, nada que objetar; un experimento de coordinación entre niveles asistenciales cuyo éxito o fracaso se verá con el tiempo.

Lo que motiva el artículo es la colisión entre la estructura de las OSIs y la legalidad (la vigente en la propia Osakidetza), legalidad que los que mandan no han querido o no han podido cambiar y que les «estorba» para la marcha del nuevo invento. Existe, por ejemplo un Decreto que regula los puestos funcionales de Osakidetza, que define cada especialidad y sus funciones; existen, también, Decretos de Estructura, diferenciados para cada ámbito asistencial (AP, Hospitales); existe legislación básica estatal que define las funciones y organización de la Atención Primari….. existe mucha normativa que define nuestros derechos y deberes, determina las OPEs y los Traslados, a qué destinos nos podemos presentar y a cuáles no, cómo se puntúan los servicios prestados, de qué listas se tira para adjudicar las sustituciones y las interinidades …etc.

Uno ejemplo ilustrativo: Imaginemos un Pediatra de AP, cuyo Centro de Salud pasa a estar integrado en una OSI. La Gerencia desearía, ponerle a trabajar, indistintamente, en el Hospital o en AP. Querrá que cubra las urgencias pediátricas del Hospital; que sustituya al Pediatra Hospitalario ausente (o viceversa)… Pero resulta que la legislación (de la misma Osakidetza, insistimos) dispone que ambas Pediatrías, para bien o para mal, son puestos diferentes, con funciones diferentes, con accesos de OPE diferentes, con imposibilidad de trasladarse entre ellas…. En una palabra, que no es posible hacer (dentro de la legalidad) lo que el Gerente apetecería.

Es ahora cuando entra en acción el elefante, y como no puede abrirse paso de otra manera, revienta todos los cacharros que se le ponen por delante. Ya conocemos unos cuantos destrozos:

  • Hace un par de semanas supimos (y denunciamos) de una plaza de traslados en Pediatría AP de la OSI Bidasoa a la que se quiere endosar de tapadillo, la urgencia del Hospital.

 

  • Hemos sabido de una plaza de PAC en Azpeitia (ahora dependiente de la OSI Goierri-Urola) que queda libre (en reserva) para varios años y que no se ha cubierto como corresponde, porque, muy probablemente, quieren mezclarla con la urgencia hospitalaria del Hospital Zumárraga.
  • Conocemos, por último, un Médico de Urgencias Hospitalarias del Hospital Alto Deba al que se le niega la interinidad a que tiene derecho porque, de nuevo, a una Gerencia le interesa mezclar Urgencias Hospitalarias y PAC. Este último caso nos parece especialmente sangrante porque al afectado, no sólo se le hurta su derecho sino que, encima, se le presiona con amenazas, por si se atreviese a reclamar en el Juzgado.
  • Todo esto es ilegal, quizás hasta delictivo, e indudablemente, inmoral, porque los responsables de los atropellos conocen la ley, pero no les importa. Cuentan con las bendiciones de los Servicios Centrales de Vitoria y (suponemos) el placet del Director General de Osakidetza y el Consejero de Sanidad.

Son casos sueltos –pocos en apariencia, aunque habrá más- pero no debemos olvidar que cuando se quebranta el derecho de uno, se quebranta el de todos. ¡Por sus obras los conoceréis! (que no por sus palabras habría que añadir). Los comportamientos que hemos descrito, dicen mucho del poco respeto hacia las reglas, o sea de su talante democrático, de quienes gobiernan Osakidetza y de quienes les sostienen